Llega la Trashumancia a Gredos

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trashumancia

Imagen: Eduardo Mayorga Sánchez.

LAS VACAS VUELVEN A CASA POR VACACIONES

 

Llega la Trashumancia a Gredos

 

Los reciben con flores.

El amarillo del piorno en flor los da la bienvenida.

Llegan a casa.

Tras el invierno en los pastos extremeños más de 5000 vacas vuelven a Gredos. El ganado, guiado por vaqueros, regresa para pasar el verano al fresco comiendo en los agostaderos de la sierra, después de recorrer una media de 300 kilómetros, entre 15  y 25 al día.

 Es la trashumancia, una práctica ganadera milenaria, que consiste en el desplazamiento del ganado en busca de los mejores pastos. Profundamente arraigada en esta tierra de raíces trashumantes su supervivencia tiene mucho que ver con la de la vaca avileña-negra ibérica.

El próximo sábado 22 de junio la Calzada Romana del Puerto El Pico, en Ávila,  se cubrirá de vacas negras, caballos y vaqueros entre las 8 y las 11 de la mañana,  Contemplarlo es todo un espectáculo.

 

 

¡Qué vienen las vacas! , ¡Que ya vienen!,…. solía ser  el excitado coro infantil que cada mes de junio alertaba de que una piara trashumante llegaba al pueblo rompiendo con el timbre de sus cencerros la modorra del invierno.

Los vecinos se apresuraban a salir de casa para verlas llegar, se formaban corrillos para hablar de si estaban gordas o flacas ese año, de cómo se les había dado el “cordel” a los  Reginatos o si los Parrondo  traían muchos o pocos becerros…

De todos, incluso de los que no teníamos vacas, se adueñaba un especie de orgullo y tranquilidad. Quizás porque el ciclo se había completado una vez más: hombres y ganado estaban de vuelta en casa.

Es solo un recuerdo infantil, el mío, que tengo ya medio siglo, pero imagino que algo así, con pequeños matices, se ha repetido durante muchos años, cientos de ellos. No en vano parece ser que los pueblos de Gredos Norte fueron fundados por ganaderos trashumantes alrededor del siglo X que atraídos por el fresco estival y los ricos pastos se asentaron en esta sierra.

Y es que esta práctica ganadera viene de lejos, concretamente de la Edad Media. A partir de 1273, con la creación de El Honrado Concejo de la Mesta, por parte del rey Alfonso X,  las agrupaciones de ganaderos  lograron numerosos privilegios tales como derechos de paso y pastoreo.

Con tantos siglos e historia detrás no es de extrañar que la Trashumancia suponga todo un rito, sujeto a un código de honor, que se ha ido transmitiendo de generación en generación.

“ La primera vez que fui de cordel no tendría ni 12 años, fui con mi padre y llevábamos unas 500 ovejas y 80 vacas entre 5 ó 6 vaqueros. Se juntaban varios para poder arrendar una finca mejor y  pagarla a gusto.”, explica Julián Veneros Sánchez, de Barajas, Ávila ,que hizo más de 15 años la Trashumancia y pese a haber pasado desde entonces más de 70  sigue recordando los nombres de sus ovejas: Cancafil, Pimienta, Berrocala, Gurriata, Platera… enumera no sin cierta nostalgia».

El ganado trashumante recorría y recorre de 200 a 400 kilómetros, dependiendo de dónde esté situada la finca extremeña: Trujillo, Arroyo de la Luz, Valencia de Alcántara, Brozas, etc.  Hacen un promedio de  15 ó 20 kilómetros diarios con itinerarios más o menos fijos, que acaban en descansaderos donde se pasa la noche.

“En mi familia seguimos haciendo la trashumancia como tradicionalmente, a caballo, yo era un niño cuando la hice por primera vez. Venimos desde Extremadura, tardamos unos 15 días y recorremos unos 300 kilómetros moviendo alrededor de 500 vacas entre 5 ó 7 vaqueros”, explica Diego Torres, de 38 años, ganadero de Navarredonda de Gredos, que  salió el pasado 7 de junio de Mérida y será uno de los vaqueros que llegarán este próximo fin de semana al Puerto del Pico».

Diego trae las vacas,  a pie y a caballo,  al paso del ganado, deteniéndose en donde  este puede comer  y aligerando el paso en los escasos días frescos. En Junio  normalmente el calor se convierte en el peor enemigo de hombres y animales, “aunque este año estamos pasando casi frío”, asegura Diego.

“Ahora las comodidades son mucho mayores, tenemos móviles, coches de apoyo, colchonetas para dormir (aunque seguimos durmiendo al raso), tenemos comida variada y cerveza casi siempre fría….” explica Diego que reconoce que la trashumancia ha cambiado.

Cuando yo iba de cordel llevábamos la yegua con los aparejos y la comida, (jamón, chorizo y queso  en las alforjas). Tampoco nos faltaba el café de puchero, el pan y la bota de vino.    Aunque el trabajo era duro comíamos y lo pasábamos bien. íbamos andando la mayor parte del camino, nos bañábamos solo si llovía y a casa se llamaba solo si había que dar algún recado. Por la noche dormíamos como reyes sobre todo si encontrábamos algo de paja fresca para rellenar la saca y acompañar la manta” explica Julián Veneros.

A pesar de la dureza del “viaje”  algunos vaqueros de los de antes y de ahora defienden esta forma de traslado tradicional del ganado porque los animales vienen mejor, descansados, comiendo por el camino sin excesivo coste y sin los riesgos de cargarlas en los camiones  como cojeras, cornadas, fracturas y golpes y el stress  que esto supone para los animales.

“Antes casi nadie las subía en camión y es que además de que era caro no nos importaba echar un día más o menos, lo importante era que vinieran bien y muchas veces llegaban más gordas de lo que  habían salido, sobre todo cuando volvíamos para casa porque  había más hierba por el camino. Es importante guiarlas bien y hay que saber cuándo pararlas y cuándo arrearlas”, explica Julián Veneros.

La trashumancia se realizaba mayoritariamente a pie hasta mediados de los años 50 hoy ocurre lo contrario. Encontrar vaqueros que conozcan y hagan bien el trabajo no  es fácil.

“No siempre es mejor ni más barato ir andando. Ahora hay camiones que antes no había, y no hay gente que quiera ir verdaderamente arreando vacas,  porque no hay chavales  que sepan. Tampoco encuentras operarios, que están 24 horas, y si los encontraras saldría muchísimo más caro.  Si lo hacen entre la familia, vaya, pero como tengan que pagar a gente, son más «barato» los camiones. En 2 días subes la piara y quizá sean menos los contratiempos”, explica Miguel García, ganadero de Navadijos, Ávila.

En la actualidad  en España solo unas 40.000 vacas realizan cada año su viaje de cambio de pastizal y  gran parte del terreno de muchos cordeles y cañadas ha sido reducido por construcciones ilegales, carreteras, siembras, etc.

Para muestra un dato: la Cañada Real pasa por la madrileña Puerta de Alcalá, en el centro de la capital. Por eso cada año, hasta ella se acercan los ganaderos y pastores a celebrar la  Fiesta de la Trashumancia que reivindica la vida rural y  el derecho de paso de ganado por las cañadas reales (Ver: Los carreteros de Gredos celebran la Trashumancia en Madrid).

“El camino no ha cambiado nada, el recorrido es el mismo, salvo por los obstáculos que la construcción y las carreteras han creado. A medida que te acercas al destino, entran más piaras y hay alguien por delante y por detrás, donde más se juntan es  en la zona del Puerto del Pico” explica Miguel García, quien coincide en que “Los útiles sí que han cambiado, ahora por supuesto acompaña un vehículo o 2 o 3… que te facilita ir a por pan, bebidas, comida, etc”. 

Y entonces y ahora, una vez en casa, durante los meses de verano, el ganado permanece en pastos comunales o pequeños pastos propios de la sierra,  llamados agostaderos.

“Este año la trashumancia se ha adelantado porque los pastos están secos, tanto en Extremadura como en Gredos . Habrá que dar de comer al ganado del bolsillo del ganadero, a base de pienso” asegura Miguel Ángel García Santana, alcalde de Navadijos (Ávila) y ganadero trashumante que mueve alrededor de 350 vacas desde la provincia de Cáceres y que este año ya está en casa.

Cuando comiencen los fríos y las nieves, los ganaderos iniciarán un año más el camino inverso, hacia Extremadura.  En Noviembre y Diciembre el frío obliga a los vaqueros a resguardarse para pasar las noches si es que encuentran cobijo en el camino.

Cañadas, veredas, caminos  y cordeles de  hace siglos tienen su origen en la trashumancia y reciben distintos nombres: vías pecuarias en Castilla y León y Extremadura; Cabañeras en Aragón y Navarra, y Carrerades en Cataluña, por citar solo algunos de los nombres.

Estos caminos constituyen una extensa extensa red viaria, de más de 125.000 kilómetros y 400.000 hectáreas, creada para facilitar el traslado del ganado de las zonas frías del norte de España a las cálidas de Extremadura e incluso Andalucía.  Esta red resultó ideal para el fomento y especialización del ganado español.

 

AVILEÑA, LA VACA TRASHUMANTE

En la Sierra de Gredos la trashumancia, practicada a través de la Cañada  Real Leonesa Occidental,está íntimamente relacionada con la vaca Avileña-negra ibérica, una raza autóctona perfectamente adaptada a este tipo de manejo ganadero.

La Avileña es negra, resistente a las bajas temperaturas, longeva, se cría en explotaciones extensivas, nunca estabulada y no es muy exigente con los pastos.

Es una vaca  dura, rústica, con cuernos en forma de gancho y afilados pitones que no duda en utilizar para defender a sus terneros pues tiene un fuerte instinto maternal que dificulta su manejo.

Aunque pesan entre 500 y 600 kilos son vacas ágiles, caminantes,    capaces de recorrer cada día largas distancias sin que su fertilidad, que supera el 80%, se resienta.

Por ello son vacas musculosas que no acumulan grasa y que proporcionan una carne de delicada textura, rosada, y con muchas propiedades nutricionales, como vitamina B, zinc, hierro, proteínas, etc.

No en vano, su carne es una seña de identidad de Ávila. La carne de sus crías era la reputada “ternera blanca de Castilla” , se trataba de animales estabulados y alimentados solo con la leche de las madres que llegaban a la mesa con apenas 3 meses de vida. Hoy en día la carne de Avileño, que fue la primera en conseguir la Denominación Específica, es famosa por la intensidad y calidad de su sabor.

 

EL CABALLO, IMPRESCINDIBLE ALIADO

Y además de la vaca Avileña hay otro animal profundamente ligado a la trashumancia: el caballo, un buen aliado  para mover el ganado.

“Los pueblos de Gredos Norte han sido tradicionalmente ganaderos y el caballo sigue siendo imprescindible para manejar el ganado. Le utilizamos para  embarcar, para apartar, para hacer los saneamientos… y por supuesto para la trashumancia, explica Diego Torres, ganadero de Navarredonda de Gredos, Ávila.

De acuerdo con él está también Rafa González, de Gredos a Cabalo, que apunta la importancia de la Trashumancia para el hecho de que en Gredos  Norte haya muy buenos caballos:

» Cuando bajaban a Extremadura las yeguas se cubrían de caballos buenos, caballos grandes por el buen clima y la comida abundante. En la trashumancia se usaban dos tipos de caballo: el  jatero que era el que llevaba el equipaje y el campero, que era el que se usaba para el manejo del ganado.” explica  Rafa. (Ver también: VII Concentración a Caballo en Gredos).

 

 

ORIGEN DE LA TRASHUMANCIA

La palabra Trashumancia o acción de trashumar viene, según el Diccionario de la Real Academia, (RAE), del latín trans, de la otra parte y humus, tierra.   El término alude al desplazamiento de una tierra  a otra.

A diferencia del nomadismo, en que personas y animales se mueven, en la trashumancia solo unos pocos se desplazan temporalmente junto a los animales mientras que la familia o grupo de familias permanece sedentaria.

Moverse con el ganado en busca de mejores pastos ya era una práctica habitual en la Edad Media.  Para organizar los desplazamientos los ganaderos se  reunían en concejos o asambleas llamados mestas donde trataban los asuntos del ganado y separaban los animales sin dueño (mestencos) que se hubieran mezclado. De hecho la palabra mesta  significa mezclada.

La Mesta fue la asociación que durante más de seis siglos organizó la trashumancia, una tradición que, a pesar de que ha evolucionado, permanece viva en el siglo XXI.

Y de postre una canción popular sobre la Trashumancia serrana:

 

 Ya se van los pastores

Ya se van los pastores

a la Extremadura

Ya se queda la sierra triste y oscura

Ya se van los pastores,
ya se van marchando;
más de cuatro zagalas
quedan llorando.

Ya se van los pastores
hacia la majada;
ya se queda la sierra
triste y callada.

Lucerito que alumbras
a los vaqueros,
dale luz a mi amante,
que es uno de ellos.

Lucerito que alumbras
a los pastores,
dale luz a la prenda
de mis amores.

 

 

 

EVA VENEROS HERNÁNDEZ

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