Llega la Trashumancia de invierno a Gredos

fiesta de la transhumancia
Los carreteros de Gredos celebran la Trashumancia en Madrid
octubre 18, 2019
El celo de la cabra montesa en Gredos
diciembre 9, 2019

 

“Ya se van los pastores a la Extremadura, 

ya se queda la sierra triste y oscura…”.

Así empieza una canción popular que versa sobre la trashumancia de invierno. Llegan los fríos y el hielo cubre los ya escasos pastos serranos. Gredos hace honor al origen de su nombre, Greda (que significa blanca) y las cumbres se adivinan ya bajo el manto blanco. Las noches son heladoras y largas y los animales “en vez de hacer, deshacen”, es decir, pierden peso y lo pasan mal. Es hora de marcharse. Vaqueros y ganado inician un año más la vuelta a Extremadura en busca de nuevos pastos y temperaturas más amables. Es la Trashumancia de invierno, una práctica milenaria que solo unos pocos siguen haciendo a pie y a caballo, un espectáculo que aún es posible ver en Gredos Norte.

 

Las vacas avileñas inician la trashumancia. Saliendo del pinar de Navarredonda de Gredos por El Cotorro.

Por San Miguel, a finales de Septiembre, se empiezan a arrendar las fincas extremeñas y con los primeros fríos del otoño el movimiento de vacas no cesa en la sierra. Son días de trasiego para animales y vaqueros. Las mueven de un sitio a otro: para hacer los saneamientos, apurar los pastos y agruparlas. Una vez juntas, unos, la mayoría, las cargan en camiones en los embarcaderos, y otros forman piaras para moverlas, a ratos a pie y a ratos caballo, por el cordel de ganado. El largo camino, alrededor de 300 kilómetros en unos 15 o 20 días de media, les llevará a las cálidas fincas extremeñas a donde llegan cuando se empiezan a preparar los turrones navideños.

Las vacas serranas esperan el inicio de la marcha agrupadas e inquietas en La Nava de Navarredonda

Salimos el día 3 de diciembre desde Navarenas y estaremos en la finca poco antes de la Noche Buena. La trashumancia de invierno es más dura por el clima, además es más lenta porque llevamos más ganado, terneros pequeños, y hay que ir más despacio. Los días son más cortos y casi no se puede parar porque anochece pronto”, explica Diego Torres, ganadero de 38 años de Navarredonda de Gredos, Ávila que junto a 5 ó 6 vaqueros mueve unas 300 vacas desde Gredos hasta Aljucén, Mérida.

Recorremos casi 300 kilómetros, durmiendo en el campo, en sacos de dormir, dentro de una especie de Jaima y aunque hace algo de frío nada que ver con el frío serrano”, asegura Diego, que es de los pocos que sigue haciendo la trashumancia, a pie y a caballo, al modo tradicional.

A pesar de  hacerse como toda la vida poco o nada tienen que ver los medios (vehículos de apoyo, móviles, sacos de dormir, etc..) con los que los trashumantes cuentan ahora. Tampoco es lo mismo para las familias. Antes las mujeres se quedaban solas  en los pueblos durante esos meses a cargo de hijos, abuelos, ganado doméstico etc, y sólo sabían de sus familiares si éstos tenían que dar algún recado de importancia.

Las vacas avileñas esperan agrupadas en La Nava de Navarredonda de Gredos.

Y Diego Torres puede hacerlo porque son varios vaqueros en su familia ya que encontrar y pagar jornales a vaqueros expertos es difícil y no sale a cuenta. La falta de mano de obra con experiencia y las exigencias sanitarias de la Administración Pública para los desplazamientos del ganado aumenta los problemas.

Piara bajando la calzada romana del Puerto el Pico.

 “Juntarse varios ganaderos para mover grandes piaras, como se hacía antes, sería lo suyo, pero ahora no es fácil. Dependemos de las fechas de saneamientos; desde que se sanea hasta que te hacen la guía para irte tienes un mes para mover las vacas y es difícil coincidir”, explica Cesar Hernández González, ganadero de 44 años de San Martín de La Vega del Alberche.

 

Cesar Hernández, que prevé mover más de 100 vacas este año, ha hecho la trashumancia al modo tradicional durante 14 años y éste aún no ha decidido cómo lo hará, si andando o en camión. “Llevar  35 vacas y 15 becerros de aquí a Trujillo en camión te puede costar unos 600 euros, mover 100 vacas unos 1800 euros de media”, asegura Cesar, quien recuerda con nostalgia la ausencia este año de Flores (murió el año pasado) y Agueda, un matrimonio peculiar que regentaba una especie de fonda en la zona conocida como Los Bodegones, parada obligada y especial  para los trashumantes serranos.

Piara trashumante llegando a Los Bodegones. Fotografía de Cesar Hernández.

Este año la subida en el precio de los arriendos de las fincas y la mayor competencia por los pastos de invierno complica aún más las cosas. “Hay que ir a ver las fincas con tiempo, asegurarse de los cerramientos y de que tienen agua, encontrar una que sirva para la cantidad de vacas que uno tenga. No es fácil encontrar una grande a buen precio, este año están más caras: alquilar una finca para 100 vacas de diciembre a Junio puede rondar los 25.000 euros”, explica Cesar.

 

La mayoría de los ganaderos optan por el camión para llevar las vacas a Extremadura.

El esquilmo de hierbas (los abusos de los ganaderos que pastan todo el año en vías pecuarias) y las tardías lluvias de este año en Extremadura no auguran muchos pastos. A pesar de esto Cesar cree que es necesario seguir haciendo la Trashumancia: “Este año hay poca comida porque ha llovido tarde, yo voy a tener que llevar paja para alimentar el ganado;  pero hay que irse, tengo miedo por los lobos, que en una semana me ha matado dos terneros”, lamenta Cesar.

 

Los pastos escasean en la sierra y los animales sufren las inclemencias del tiempo.

Con él coincide José Andrés Torres, ganadero de Navarredonda: “Cuando llega la fecha hay que irse, no hay más remedio. Este año hay pocos pastos en Extremadura pero allí, aún comiendo menos, las vacas están mejor, y aquí ya ves cómo está el campo”, explica José Andrés.

 Otro obstáculo al que se enfrentan los ganaderos trashumantes es el mal estado de las infraestructuras, como descansaderos y abrevaderos, así como las numerosas construcciones ilegales en algunos tramos del cordel. Precisamente para proteger las cañadas, cordeles y veredas y reivindicarlas como bienes de dominio público y patrimonio mundial se aprobó en 1994 la Ley de Vías Pecuarias, aprobación que se celebra en otoño en Madrid en la Fiesta de la Trashumancia, a la que acuden cada año los carreteros serranos.

 

Los carreteros de Gredos en la madrileña Plaza de Cibeles durante la Fiesta de la Trashumancia de este año.

Las vacas se van un año más. Andando o en camión. La sierra de Gredos se queda un año más “triste y callada”, como dice la canción, a la espera de que la próxima primavera vuelvan sus vacas por el puerto del Pico. Pero es otra historia, si quieres saber de ella pincha aquí.

Vista desde La Casa del Altozano, en Barajas. Al fondo, iluminado por el sol del amanecer el Puerto del Pico por el que las vacas bajan a Extremadura.

Ya se van los pastores

Ya se van los pastores

a la Extremadura

Ya se queda la sierra triste y oscura

Ya se van los pastores,
ya se van marchando;
más de cuatro zagalas
quedan llorando.

Ya se van los pastores
hacia la majada;
ya se queda la sierra
triste y callada.

Lucerito que alumbras
a los vaqueros,
dale luz a mi amante,
que es uno de ellos.

Lucerito que alumbras
a los pastores,
dale luz a la prenda
de mis amores.

                                                                                       Texto y fotos: EVA VENEROS HERNÁNDEZ

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies