El celo de la cabra montesa en Gredos

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El otoño es  la estación en la que las cabras de Gredos buscan novio y los machos se pelean por conseguir sus favores estremeciendo la sierra con el choque de sus cuernos. Verlo es todo un espectáculo para el que conviene ir acompañado de un guía de montaña.

La Capra Pirenaica Victoriae, es el emblema de Gredos, una  superviviente de la última glaciación, que lleva en esta sierra casi 15.000 años conviviendo pacíficamente con paseantes, montañeros, guías, reyes y marqueses, así como otros animales endémicos de la fauna serrana.

  Si quieres saber más sobre dónde verlas, cómo viven, cómo son, qué relación tienen con el Parador, cuántas hay, cuántas se cazaron el año pasado y dónde contratar un guía sigue leyendo.

 

celo de la cabra montesa en Gredos

Los machos, silban y sacan la lengua para llamar la atención de las hembras. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

El sueño de cualquier macho es conseguir el favor de las hembras, aparearse y perpetuar sus genes. Al menos es el sueño de los machos monteses. Por su parte las hembras también parecen ser bastante listas y pasan todo el año separadas de los machos con los que solo se juntan para la cópula. ¡Tenemos tanto que aprender de los animales !.

Macho de Gredos cortejando a una hembra que no parece muy interesada. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

Con los primeros hielos, al llegar la época de celo, entre octubre y diciembre, depende de como venga de frío el año, hembras y machos se reúnen en grandes grupos y se inicia el apareamiento. Los machos despliegan sus encantos oliendo a las hembras, sacando la lengua, y silbando, para llamar su atención (tambén silban cuando se sienten amenazados o inseguros). Si se encuentran dos machos rivales luchan entre ellos para demostrar su fuerza y el choque de sus cuernos retumba en todo Gredos.

 

Los machos tratan de impresionar a las hembras con su fuerza. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

Contemplar sus duelos en directo es todo un espectáculo y para verlo conviene ir acompañado de guías cualificados ya que éstos, como conocedores de la sierra, saben más o menos por qué parte se mueven los animales y dónde encontrarlos. Además, un guía siempre aporta información y seguridad para moverte, algo especialmente recomendable en los meses fríos.

 

Pelea de machos monteses en Gredos

Machos monteses luchando en Gredos. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

Antes de ir a la sierra a ver cabras o peleas de los machos conviene saber algo más sobre este curioso animal, reliquia de la última glaciación y símbolo de Gredos.

 

Escultura de macho montés en Hoyos del Espino al inicio de la carretera que lleva a la Plataforma Gredos. Fotografía: Eva Veneros.

 

¿Cómo son las peleas de machos?

Describir cómo es una pelea de machos no es fácil, hay que vivirlo. Dicen que es mágico; quizás las connotaciones negativas del macho cabrío, que en la mitología representa el mal, y la figura inquietante del fauno, mitad hombre, mitad cabra, sumado a las imagenes de algunas películas recientes en las que aparecen, pesan en el subconsciente humano porque, los que lo han visto en directo, dicen que es una experiencia que pone el vello de punta.

Fotograma de El laberinto del Fauno, película de Guillermo del Toro.

 

Fotograma de El día de la Bestia, película de Santiago Segura

Las peleas de machos se pueden ver, oir, y oler. Los machos rivales se enfrentan, se alzan sobre las patas traseras, entrelazan los cuernos, los chocan con fuerza, marcan su territorio  desprendiendo un fuerte olor  y, el vencedor  persigue al vencido hasta que se aleja. Cuando las peleas no son serias  el que pierde se queda pastando junto al vencedor como si no hubiera pasado nada. El macho vencedor consigue así su particular harén que abandona tras las cópulas. Aunque se suelen aparear con varias hembras, osea son polígamos, a veces se da el caso de que alguna hembra se reproduce de más de un macho.

 

Pelea de machos en la Sierra de Gredos

Los machos buscan perpetuar sus genes y luchan por demostrar su fuerza. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

¿Dónde ver cabras en Gredos?

Si la cabra de Gredos es el emblema de esta sierra se debe en parte a la facilidad con que es posible contemplarlas, especialmente cuando llega el frío ya que bajan a las zonas de menor altitud donde llega más público. La zona de la Plataforma, cerca del kilómetro 10, y El Puerto del Pico son puntos donde es fácil contemplar grupos de cabras.  Los lanchares del Risco del Facioso, Las Paredes Negras (cerca del Prao Pozas), y Las Chorreras (entre la garganta de Prao Puerto y la de las Pozas, por detrás del refugio Reguero Llano) son otros buenos puntos de observación.

 

Las cabras de Gredos

Las cabras de Gredos están acostumbradas a la presencia humana. Fotografía: Gonzalo López Espinilla.

Quizás por esta convivencia durante millones de años con paseantes y montañeros de todo rango y condición, las cabras de Gredos toleran e incluso a veces buscan la presencia humana. A pesar de esta facilidad no hay que acercarse demasiado a ellas pues son animales salvajes.

No se debe alimentar a las cabras porque se las genera dependencia del hombre y se las puede causar trastornos digestivos. Fotografía; Eva Veneros.

En ningún caso hay que darlas alimento ya que podemos ocasionarlas daños digestivos y no conviene que se acostumbren a ser alimentadas pues deben buscarse ellas solas el sustento y no depender del hombre.

Verlas es fácil pero la cosa se complica si lo que queremos es ver las peleas de machos, por eso la mejor opción es contratar un guía de montaña.

Grupo de machos monteses en Gredos

Contemplar grupos de cabra por la sierra de Gredos es habitual pero no hay que molestarlas. Fotografía: El eje de la tierra.

 

¿Dónde contratar un guía para ver las peleas de machos?

En Gredos Norte hay varios guías de montaña expertos en facilitar la contemplación del celo de la cabra. Para más información sobre precios, condiciones y horarios estos son sus contactos:

Gredos Guides. Juan Francisco. San Martín del Pimpollar Ávila.  www.gredosguides.es. info@gredosguides.es. Telf: 626066223/920348817.

Enjoy Gredos. Jorge Apausa.. www.enjoygredos.com. Navarredonda de Gredos, Ávila. Teléfono: 687253944.

Guía de montaña en Gredos

El Eje de la Tierra. Mercedes Sánchez. Navarredonda de Gredos. elejedelatierra@elejedelatierra.com. www.elejedelatierra.com  Telf.: 636 307 084.

Guía de montaña en Gredos

¿Desde cuándo hay cabras en Gredos?

La presencia de la cabra montés en la Península Ibérica se remonta a hace unos 15.000 años, teniendo en cuenta sus representaciones en las pinturas rupestres, (en el interior de las cuevas) de la cultura Magdaleniense. A lo largo de miles de años fruto de las distintas migraciones y adaptaciones a los diferentes hábitats naturales surgieron cuatro subespecies distintas: capra pirenaica lusitánica, capra pirenaica pirenaica, capra pirenaica hispánica y capra pirenaica victoriae, que es la de Gredos. El nombre de la subespecie victoriae, es en homenaje a la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII, pues la labor del monarca fue clave para la recuperación de esta especie.

El rey Alfonso XIII en Gredos

Alfonso XIII en Gredos en una de sus cacerías. Fotografía del libro “Gredos, un siglo entre piornales y roquedos”.

Desde la época del Paleolítico la cabra ha sido cazada por el hombre hasta el punto de que a principios del Siglo XX estuvo al borde de la desaparición y en Gredos apenas llegaban a la decena de ejemplares. El interés del rey Alfonso XIII por el mundo cinegético le llevó en 1905 a la creación de la Reserva de Caza de la Sierra de Gredos y gracias a ello la recuperación de la especie y el incremento del número de ejemplares ha sido constante desde entonces.

antiguo refugio del Rey en la Sierra de Gredos

Grupo de cabras en el antiguo refugio del Rey, entre el Puerto de Candeleda y el Morezón, hoy en ruinas. Foto: Gonzalo López Espinilla.

¿Qué relación tienen las cabras con el Parador de Gredos?

A principios del siglo XX los ayuntamientos y propietarios particulares de la sierra de Gredos alarmados por la drástica reducción del número de ejemplares (1 macho, 7 hembras y 3 cabritos) cedieron al rey Alfonso XIII los derechos de caza del Circo de Gredos, en concreto  la Laguna Grande, las Cinco Lagunas y los riscos que la limitan por el Sur.  Aunque la cesión se hizo en 1905 no fue hasta 1917 cuando se llevó a cabo el “acta de deslinde” o delimitación formal de estos terrenos. El rey lo declaró Coto Real y encargó al marqué de Villaviciosa de Asturias que creara un equipo de guardas entre los cazadores de la zona. Se nombró a José Nuñez Guarda Mayor de la vertiente norte y a Domingo Blázquez de la Sur. Julio Chamorro fue nombrado Guía Oficial para la organización de expediciones cinegéticas, muy frecuentes en esos años.

Franco cazando en Gredos

Franco cazando cabras en Gredos. Fotografía del libro “Gredos, un siglo entre piornales y roquedos”.

Las fotografías antiguas que ilustran este reportaje pertenecen al libro “Gredos, un siglo entre piornales y roquedos”, un valioso documento de los últimos cien años de la historia de estas montañas escrito en colaboración por Julio Chamorro y J. Ramón Martín.

 

caza de machos monteses a mediados de siglo XX

Caza de machos monteses a mediados del siglo XX.Fotografía del libro “Gredos, un siglo entre piornales y roquedos”.

Cuentan que a la vuelta de su primera cacería, en 1911, y dada la dureza del camino, el rey Alfonso XIII empezó a valorar la idea de construir un “refugio real de caza” para que se alojaran tanto él como los cazadores que le acompañaban, refugio que fue inaugurado por el propio rey el 9 de octubre de 1928 y que constituyó el germen del actual Parador de Gredos, el primero de la red, impulsado por el marqués De la Vega Inclán, Secretario Regio de Turismo.

El Parador de Gredos en invierno

El Parador de Gredos, primero de la red, fue en su origen refugio de caza del Rey Alfonso XIII.

 

¿Cuántos ejemplares se cazaron la pasada temporada y cuánto se pagó por ellos?

La caza de cabras, machos y hembras, sigue siendo una actividad habitual en la sierra de Gredos. Según datos de La Junta de Castilla y León, en la temporada cinegética 2018-2019 se cazaron 161 machos (rececho) por 1.093.308, 32 euros y 64 hembras (rececho) por un total de 16.879,5 euros y se realizaron un total de 34 monterías con unos ingresos totales de 47.195,86 euros.

 

macho montés

Los machos son confiados y a pesar de su imponente aspecto son pacíficos. Fotografía: Juan Ruiz.

¿Cuántas y dónde hay más cabras como las de Gredos?

En la Reserva Regional de Gredos hay alrededor de 7.000 cabras, (3,800 en la vertiente norte). La capra pirenaica victoriae, subespecie de Gredos está presente también en otras sierras que forman parte del Sistema Central como la Sierra de Guadarrama (Segovia y Madrid), la de Francia (Salamanca), y en dos pequeños núcleos de los Picos de Europa y Los Ancares (León).

 

Las cabras de Gredos están perfectamente aclimatadas al frío del invierno. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

 

¿Cómo viven las cabras de Gredos?

Es un animal gregario, es decir se mueve en grupos, más o menos numerosos, bien de hembras y crías o bien de machos. Además no es territorial; aunque no migra se desplaza de modo aparentemente errático en busca de pastos frescos en grupos de varias decenas de ejemplares que pueden llegar hasta 60 cabezas.

 

macho montés saltando en el río

Es poco habitual ver machos solitarios pues son animales muy gregarios. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

 

Hay algún macho solitario pero no es frecuente ya que lo habitual es encontrar grupos de machos, sin jerarquía definida, por una lado y grupos de hembras y crías por otro, en los que las hembras más viejas suelen ser las líderes del grupo. La esperanza de vida de estos animales son 15 años pero algunos ejemplares pueden llegar a los 20.

 

cabra montesa

La cornamenta es un símbolo de años y de poder. Fotografía: Gonzalo López Espinilla.

¿Cómo son las cabras de Gredos?

La capra pirenaica victoriae es un animal peculiar, capaz de moverse a gran velocidad por las escarpadas laderas de Gredos y soportar temperaturas extremas. Su curiosa morfología es clave en esta adaptación al medio. Tiene unas pezuñas, duras y agudas por fuera, sin pliegue interdigital, articulaciones ágiles y pezuñas almohadilladas de dos dedos y antiderrapantes por lo que no resbala y puede escalar los riscos más abruptos.

cabra montesa hembra

Las cabras de Gredos no son territoriales, se mueven por toda la sierra en busca de pastos. Foto: Gonzalo López Espinilla.

 

Estas cabras tienen un claro dimorfismo sexual por lo que es fácil diferenciar machos de hembras sobre todo a partir de un año de edad pues antes ambos son parduzcos, tienen los cuernos pequeños y se comportan de manera similar, siempre cerca de sus madres. A partir de ahí las diferencias son claras.

 

Cría de cabra, junto a su madre, saltando de roca en roca. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

Los machos tienen una barba muy visible, de la que las hembras carecen por completo. Son más fuertes, pesan entre 80 y 125 kilos, sus cuernos, grandes y potentes van creciendo con el paso de los años y cambiando como su pelaje, que se oscurece con el tiempo.

 

Los machos poseen una barba muy visible de la que las hembras carecen por completo. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

Su cornamenta, preciado trofeo cinegético, es fija, grande, rugosa y los cuernos son nudosos, con forma de semicírculo que crece cada año un tramo o “medrón”  hasta los 9 ó 10 años de vida. La longitud de los cuernos alcanza 70-90 centímetros (cm.) a la edad de 12-15 años y aunque es raro que superen los 90 cm puede llegar a alcanzar en algunos caso  los 150 cm. Además de para marcar la jerarquía y pelear, los machos también utilizan los cuernos para rascarse las partes traseras.

La cornamenta es un preciado trofeo para los cazadores. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

Los  anillos marcan el crecimiento anual y sus abultamientos o nudos son diferentes en cada animal lo que, junto con el colorido del pelaje, facilita la identificación de un animal en concreto y permite calcular su edad. El pelaje oscurece con los años; de ocre pálido pasa a más pardo y finalmente a negro, cogiendo tonos plateados. Los machos más jóvenes, de 1 a 5 años, son pardos; a partir de los 6 y hasta los 9 cierran sus partes negras por la zona delantera del cuerpo; los más viejos tienen todo el cuerpo negro, y ya a partir de los 12 años suelen aparecer canas.

 

Dos machos rivalizan por captar la atención de una hembra. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

 

Por su parte las hembras no suelen superar los 70 kilos, tienen los cuernos pequeños y puntiagudos y su color parduzco no suele variar a lo largo de los años. Tienen un período de gestación de 5 meses, el parto es entre abril y julio y la media de crías es de entre una y dos, de un macho o de dos a veces, a las que amamantan durante 6 meses, tras los cuales las crías machos se marchan para unirse a un grupo de machos.

Las hembras no suelen superar los 70 kilos y son muy ágiles. Fotografía: Luis Alfonso Apausa

Entre sus características también llaman la atención sus peculiares ojos, de color miel o café, con la pupila alargada y de color más oscuro; su gran capacidad olfativa y su agudizado oído.

Las peleas de machos se pueden ver, oir, y oler. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

¿De qué se alimentan las cabras de Gredos?

Comen todo tipo de vegetales: hierbas, líquenes, cortezas, brotes y frutos y con frecuencia lamen la sal que los vaqueros suministran al ganado. Beben poca agua ya que tienen prácticamente suficiente con la escarcha mañanera que se acumula en la vegetación. Sus excrementos, pequeños, cilíndricos y en punta son los típicos de cabra y varían ligeramente según la dieta.

Macho junto al antiguo refugio del Rey

Macho junto al antiguo refugio del Rey, entre el Puerto de Candeleda y el Morezón, hoy en ruinas. Foto: Gonzalo López Espinilla.

¿Con quién comparten ecosistema las cabras?

La sierra de Gredos marca el límite de distribución  geográfica de numerosas especies. La evolución climática y la elevada altitud ha hecho que se desarollen especies endémicas. La cabra montesa es el animal más emblemático de la abundante fauna de Gredos pero comparte ecosistema con otras especies: una quincena de anfibios y peces,  más de cien especies de aves, más de veinte reptiles y casi sesenta mamíferos como nutrias, jabalíes, topillos nivales (Chionomys nivalis), Musarañas enanas (Sorex minutus) y  Desmanes de los Pirineos (Galemys pyrenaicus) .

Pechiazul en Gredos

Pechiazul, una de las especies de aves que comparte ecosistema con las cabras. Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

 

Texto: Eva Veneros Hernández de la Torre (Casa del Altozano, Barajas, Navarredonda de Gredos).

Fotografías de Luis Alfonso Apausa Yuste. (Hostal Almanzor, Navarredonda de Gredos); Gonzalo López Espinilla y Juan Ruiz (Clientes VIP de La Casa del Altozano) y  Eva Veneros; y las fotos antiguas pertenecen al libro” Gredos, un siglo entre piornales y roquedos».

Casa rural en Gredos

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