¿Qué es Polaris?

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  De los casi 400.000 millones de estrellas de la Vía Láctea, hay una con nombre propio: Polaris. No es la más brillante pero es la que marca el Polo Norte Celeste, y alrededor de la cual gira todo el cielo septentrional.

Protagonista de numerosos mitos y leyendas, desde mítica princesa a  eje de los planetas, Polaris ha tenido, a lo l argo de los siglos, varios nombres: estrella del mar, polar, guía, del norte…

Hoy también da nombre al nuevo observatorio astronómico de Gredos.

 

El 5 de febrero de 2008 la NASA, para celebrar su cincuenta aniversario, transmitió desde Robledo de Chavela, Madrid, la canción de John Lennon (The Beatles) » Across the Universe»  en dirección a Polaris. La estrella no fue elegida al azar. Y es que de los casi 400.000 millones  que hay en  la Vía Láctea, nuestra galaxia, una de las más especiales es Polaris, Alfa Ursae Minoris, la estrella alfa, la más brillante de la constelación de la Osa Menor.

Pero no es su brillo ( +1,97) lo que la hace un referente, ya que es solo la 50ª estrella más brillante del firmamento, sino su posición en el cielo. Se la conoce como la Estrella Guía, Polar, del Norte, porque nos indica siempre el norte, marca el Polo Norte Celeste, el punto de la Tierra alrededor del cual parece girar todo el cielo septentrional.

 

estrella Polaris

Polaris, la estrella del Norte. Foto: Turismo de Estrellas.

 

El nombre, introducido en el siglo XVIII, proviene del latín, Stella Polaris, literalmente «estrella polar» pero  ha tenido otros muchos, así como leyendas y mitos entorno a ella: Polaris ha sido una princesa, un clavo, un rabo de un perro, una estaca, un pivote de planetas…

POLARIS,  también es el nombre del nuevo observatorio astronómico de Gredos , inaugurado en Julio de 2020. “Elegimos ese nombre porque la estrella del norte, es  una guía en el cielo. Nuestro observatorio está en el norte de Gredos, en una zona no polar pero sí bastante fría,  y pretende convertirse en un referente  para todos los aficionados a la astronomía que se acerquen a Gredos”, explica la dueña de La Casa del Altozano, casa rural en cuya finca se ubica el observatorio.

Polaris, situada a 447 años luz de distancia de la Tierra, es una estrella triple, una supergigante amarilla, con una luminosidad 2440 veces superior a la del Sol y un radio 45 veces mayor.  Para localizarla se sigue en línea recta desde los punteros de la Osa Mayor, Merez y Dubne, y  la encontramos  a una distancia equivalente a cinco veces la distancia de separación de esas dos estrellas.

 

Constelaciones osas

Siguiendo los punteros de la Osa Mayor llegamos a Polaris.

 

Esta facil localización en el cielo y su posición fija hizo fue durante siglos  muy útil para los navegantes en sus travesías por el mar, donde orientarse sin GPS ni tan siquiera brújulas era complicado. Quizás por eso en China la llamaban la estrella del mar, la estrella naval. Para los árabes, sin embargo, era  Mismar, ‘la Aguja» o «el  Clavo«, porque  parecía estar clavada en el cielo.

Los antiguos griegos la llamaban Kynosoura, también conocida como la Cola del Perro; para los astrónomos indios era el Pivote de los Planetas, mientras que los pueblos nórdicos creían que era una gran estaca que  mantenía unido al Universo y la llamaban Estaca Dorada.

Quizás no sujete el universo pero sí es un indicador fiable, aunque inexacto del norte y su ángulo de elevación también se puede utilizar para determinar la latitud. Polaris se sitúa a 0,8 grados del Polo norte celeste, es decir que si se dibujara una línea recta desde el Polo Sur y atravesara el centro de la Tierra, terminaría aproximadamente a esos grados de la estrella polar.

En el hemisferio Sur no hay una estrella que funcione como guía igual que Polaris, lo más similar es la estrella Sigma Octantis, llamada por ello Polaris Australis, que apenas  es visible, ya que es de quinta magnitud. En la práctica se utiliza  la constelación de Crux ( conocida como la Cruz del Sur) que señala en dirección al Polo Sur.

La próxima Polaris

Sin embargo no hay nada eterno. La estrella Polar no siempre ha sido ni será Polaris. Durante otros mil años seguirá siendo una buena aproximación para saber dónde está el Polo Norte  pero luego ya estará demasiado lejos de este punto como para ser una medida fiable y será más conveniente usar la estrella  Gamma Cephei (alias Alrai). En doce mil años Vega será la estrella más cercana al norte en nuestro hemisferio.

La distribución de las estrellas respecto a los polos norte y sur va cambiando.  La razón principal es  uno de los movimientos de la Tierra, la precesión.  El  eje de rotación de la Tierra,  se va desplazando en un movimiento lento y gradual (cada 25. 776 años), como el de una peonza parándose, que hace que su orientación, osea la dirección en la que apunta el eje terrestre vaya cambiando  y como resultado, las estrellas que están exactamente sobre los puntos norte y sur geográficos también.

 

Circumpolar gredos.

Circumpolar en Gredos Norte. Foto: Eduardo González

 

Constelaciones circumpolares

Debido al movimiento de rotación de la Tierra sobre su propio eje, todo el cielo septentrional parece girar alrededor de esta estrella, todas las estrellas del cielo, desde nuestra perspectiva en la Tierra, dan la sensación de girar alrededor de ella.

De las estrellas de las constelaciones que están más lejos (más al sur) de la estrella polar solo vemos un trozo de su giro, porque después las oculta la Tierra. Sin embargo, de las estrellas de las constelaciones que están más cerca de la polar, vemos el giro completo a lo largo de las 24h de giro al día (bueno, las vemos durante las horas que es de noche). Estas constelaciones pueden verse todo el año en el cielo, es decir,  moviéndose en círculos, en sentido antihorario, alrededor polar y por eso se llaman circumpolares.

 

Circumpolar en Polaris

En las fotografías se capta el movimiento circumpolar claramente. En este caso desde el observatorio Polaris. Foto: Fernando Apausa.

 

Las estrellas que son circumpolares dependen de la latitud del punto de observación, en el Polo norte todas las estrellas de la bóveda celeste son circumpolares y en el Ecuador ninguna estrella es circumpolar.

Las constelaciones llamadas circumpolares son: El Carro Mayor (Osa Mayor), El Carro Menor (Osa menor), Casiopea, Cefeo, el Dragón y la Jirafa.

 

Circumpolar en el cerro de Navarredonda de Gredos,

Circumpolar en el cerro de Navarredonda de Gredos, Ávila. Foto: Eduardo González

 

La princesa Polaris

En todas las civilizaciones Polaris ha estado rodeada de un halo de misterio y fascinación que la ha convertido en protagonista de muchos mitos y leyendas.

Para la mitología escandinava el cielo era una gran cúpula fijada para siempre con un enorme clavo cuya cabeza era llamada Veralder Nagli, que corresponde a Polaris.

Para la mitología escandinava el cielo era una gran cúpula fijada para siempre con un enorme clavo cuya cabeza era llamada Veralder Nagli, que corresponde a Polaris. Los antiguos árabes vieron esta estrella como un agujero en el cielo, una estrella malvada llamada Al Kiblah, que mató al gran guerrero del cielo y las otras estrellas están de luto por su héroe caído y marchan para siempre en procesión fúnebre alrededor del cielo nocturno.

Según la historia indígena de Omaha, la estrella, que se conoce como Mika Em Thi Ashi (La estrella que no camina), sirvió de guía para regresar a casa al hijo perdido de un jefe indio.

Otro mito cuenta que Polaris  era una princesa decidida y testaruda por lo que padre quería que fuera ella misma la que eligiera uno de los tres candidatos pero ella sin dudarlo dijo que se casaría con los tres pretendientes.

Su padre pidió a los jóvenes que se marcharan y trajeran, pasado un año,  un objeto excepcional que les hiciese dignos de la mano de su hija. El primer pretendiente Phecda ( de la constelación de la Osa Mayor), llevaba como objeto un espejo que poseía la virtud de mostrarle a su dueño todo aquello que quisiese ver.

El segundo pretendiente, Thuban  (de la constelación del Dragón) llevaba como obsequio unas ramas que servían para devolver a los muertos a la vida.  El tercer pretendiente, Kochab (nombre de la estrella Kochab,  de la constelación de la Osa Menor), trajo dos cofres que poseían el poder de transportar a cualquier lugar de manera inmediata.

Pasado un año los tres pretendientes se reunieron. Phecda enseñó su viejo espejo y para probarlo pidió ver a Polaris, y, para su desconsuelo, vieron que ésta yacía muerta. Decidieron utilizar los cofres del tercero para transportarse hasta el reino de Polaris y le aplicaron las ramas curativas del segundo.

La joven Polaris despertó deslumbrante y feliz y su padre, confuso, no sabía cuál debía ser el merecedor de la mano de su hija, entonces Polaris, mirando a su padre, le dijo:

– ¿Lo ve usted, padre, como me hacían falta los tres?

 Eva Veneros.

Casa del Altozano. Base de POLARIS.

Casa rural en Gredos

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