Diana o cómo se vive el autismo en un pueblo de Gredos

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Diana Salanova no puede escribir. Algo normal a sus 5 años. Pero seguramente ella nunca lo hará.  Vive con su familia en San Martín del Pimpollar, Ávila, desde hace dos años. Su padre, Daniel Salanova Garrosa, ha escrito un libro  “Hay un Columpio en mi casa” que presentará el próximo sábado 25 de Junio en la librería Letras de Ávila a las 11:30 horas.  Se trata de un sincero y conmovedor relato de la convivencia de la familia con el Transtorno del Espectro Autista (TEA).

 

Diana Salanova podría haber escrito lo siguiente:

“Tengo un columpio colgado en el pasillo de mi casa, para mí sola ¿te imaginas qué suerte?

Me encanta comer con las manos, hacer pelotillas con la comida, sobre todo con los plátanos, ¿lo has probado? ¡son tan ricos y blanditos! … a lo mejor es que me parezco a los monos, esos que tanto nos gusta ir a ver al zoo a toda la familia. Vamos siempre que podemos y pasamos horas contemplando gorilas, jirafas y osos…

Diana Salanova vivir con Autismo

«Yo disfrazada después del colegio en San Martín»

 

Tengo dos perros, suaves y peludos,-como Platero, que diría mi Padre-. Se llaman Nora y Tokio y con ellos me revuelco y, a veces, los tiro un poco del rabo, pero no me muerden, porque son muy buenos. Tengo 5 años, ya para 6, y nací en pleno centro de Madrid, en el barrio de Chamberí, donde vivimos unos años, y donde siempre íbamos a todos lados con la lengua fuera porque sino no llegábamos a tiempo.

 

Vivir con autismo

«Con mis hermanos, Hugo y Daniel, y nuestros perros Nora y Tokio»

 

 Por suerte hace dos años que nos mudamos al pueblo del abuelo de mi padre, en la sierra de Gredos. Se llama San Martín del Pimpollar, ¡qué nombre tan bonito y gracioso!, ¿no te parece? Y estamos la mar de bien, porque ahora tenemos montañas, libertad, pájaros, tranquilidad, aire, silencio, nieve, calma, estrellas… y espacio, mucho espacio…Ah, y también hay un parque, con tobogán y columpios, donde los niños me conocen y se piden jugar conmigo .

 

Vivir con el autismo

«Me encanta vivir en mi pueblo de Gredos». Foto: Daniel Salanova

También tenemos un huerto y gallinas y tuvimos un caballo que se llamaba Ártax, como el de Atreyu, el de La Historia Interminable. Me encanta tumbarme sobre su lomo calentito y pasear por los prados junto a mis hermanos, papá y mamá, porque sé que están contentos y se ríen mucho. Dicen que se me dan bien los animales, ¿será porque me llamo Diana, como la diosa de la caza, de la naturaleza y de la luna?

 

Diana Salanova, cómo vivir con el autismo

«yo cuando era pequeña junto al tobogán».

 

Me entretengo con cualquier cosita: mirando mis manos, la cremallera de mi abrigo o simplemente al infinito. No hablo casi, pero a veces grito y pataleo y no hay quien me calme. ¡En ocasiones hay que hacerse oír!, como dice mi madre. A menudo las manos no me obedecen y cuando quiero acariciar se me escapa un tortazo. Para controlarlas hago una cosa que me chifla: retorcer, morder y estrujar telas, ¡otra de mis pasiones…!.

 

 

Los días malos tiro cosas al suelo, suelto palabras sin sentido y no puedo parar de balancearme durante horas. Mis padres a esos días, o más bien noches, los llaman “noches de pipiau”, se cargan de paciencia y ya saben que no toca pegar ojo.

 

Diana Salanova junto a sus hermanos Hugo y Daniel.

«Con mis hermanos Hugo y Daniel, que son los mejores»

 

Me gustaría contarte muchas más cosas, pero como habrás averiguado por el párrafo anterior soy un poco especial, tengo una discapacidad con un nombre raro, que da un poco de miedo la verdad, se llama TEA (Transtorno del Espectro Autista). Los que entienden dicen que lo más seguro es que, entre otras muchas cosas, nunca podré escribir y por eso, mi padre, que es un hacha con la pluma, lo ha hecho por mí. Ha escrito un libro buenííííííísimo para darme voz: “Hay un columpio en mi casa” en el que cuenta muchas cosas sobre mí porque, según él soy mucho más que autista.

Y debe tener razón porque si como dice en el libro: “la vida se hace siempre de momentos y algunos valen una vida”, os aseguro que, junto a mi familia, que tanto me quiere, he vivido ya muchas vidas.

 

Diana Salanova no ha escrito los párrafos anteriores.

Lo he hecho yo,  Eva Veneros, que me he atrevido,  con respeto y prudencia, a imaginar sus palabras tras leer con avidez las poco más de cien páginas del magnífico libro “Hay un columpio en mi casa“ escrito por su padre. Daniel Salanova Garrosa  transmite, de primera mano cómo se vive con ese «monstruo» llamado autismo del que dice que tiene atrapada a su hija. Sus palabras me han contagiado de Diana y su mundo. Sin duda ha conseguido su objetivo y su hija es  la verdadera autora de esta obra. No se la pierdan. El sábado 25 de Junio se presenta en la Librería Letras, en Ávila a las 11:30 horas “.

Daniel Salanova Garrosa nació en Madrid en 1980. Ha finalizado tres Licenciaturas/Grados por la Universidad Complutense de Madrid: Filología Hispánica, Teoría de la Literatura y literatura comparada e Historia. Cursó estudios de doctorado defendiendo la suficiencia investigadora con un trabajo sobre teatro contemporáneo. Ha publicado artículos y libros de investigación en diversas áreas de la literatura y de la historia. Destaca su participación en varios congresos internacionales.  Fue profesor de bachillerato durante más de una década pero actualmente se dedica exclusivamente a la creación literaria, la investigación y el estudio. Terminará este año también los Grados en Arte y Filología Inglesa. Destacan sus obras La traición Lumière y Huellas en la Mente. 

En una entrevista Daniel nos cuenta, entre otras cosas, cómo, por qué y para qué escribió este libro que si  quieres comprar, cuesta 15 euros, puedes hacerlo después de la presentación o bien contactando con Daniel en el email:danielsalanovagarrosa@gmail.com

 

Hay un columpio en mi casa, de Daniel Salanova

«El libro de mi padre, que es buenísimo, no os le perdáis»

Eva Veneros.

 Barajas. Navarredonda de Gredos,

  Casa del Altozano. Base de Polaris

Casa rural en Gredos

 

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