12 mentiras sobre la Luna

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Dicen que es mentirosa y que oculta algo, ha sido víctima de teorías conspiratorias, y la atribuyen poderes sobre el comportamiento de humanos y animales. Un halo de misterio y leyenda la envuelven pero lo cierto es que nuestra Luna, la casa de la diosa Selene, no necesita fábulas ni mitos porque por sí misma es un objeto celeste fascinante. En el Día Internacional de la Observación de la Luna te contamos algunas mentiras que se dicen sobre este astro que  esté roja, azul, en fase creciente o menguante no deja de sorprendernos.

 

  • La Luna es redonda y cambia de forma

Vista desde nuestra perspectiva lo parece, pero no es cierto. Para que fuera una esfera sería necesario que todos los puntos de su superficie estuvieran a la misma distancia del centro, y no es el caso. La Luna, como la propia Tierra, es achatada por los polos, no es redonda, tiene abultamientos y se acerca más a la forma ovalada.

A lo largo de cada ciclo lunar, desde nuestra perspectiva, la forma de la luna parece que va cambiando, pero tampoco es cierto. Lo que ocurre es que dependiendo de su posición con respecto al Sol y a la Tierra la parte iluminada vista desde la Tierra es mayor o menor y eso hace que parezca que va creciendo o menguando y cambiando de forma.

Luna. Foto: Óscar Martín Mesonero

Foto: Óscar Martín Mesonero. Startrails.

  • La Luna es mentirosa

A muchas personas les cuesta saber si la luna está en fase creciente o menguante. Por eso alguien ideó un truco: Si la parte visible de la Luna tiene forma de C (c de creciente) en realidad es menguante y si tiene forma de D (d de decreciente) es creciente. Es decir, nos engaña, por eso se dice que es mentirosa. Esta regla solo es válida en el hemisferio norte de la Tierra, en el hemisferio sur sucede lo contrario.

Luna sobre el pico Almanzor, en Gredos. Foto: Fernando Apausa.

Luna sobre el pico Almanzor, en Gredos. Foto: Fernando Apausa.

  • La Luna es un astro nocturno

Si se pregunta cuándo se ve la luna muchos responderían que de noche. Sin embargo, nuestro satélite natural pasa la mitad del tiempo cruzando el cielo diurno. Se la llama coloquialmente Luna de día y la principal razón es que el tiempo que tarda la Luna en dar la vuelta a la Tierra (27 días 7 horas y 43 minutos) es diferente del que tarda la Tierra en girar alrededor de su eje (24 horas) .

Si la Luna permaneciera en una posición fija en el cielo la veríamos a la misma hora cada noche, ya que la Tierra gira una vez sobre su propio eje; pero como la Luna tiene su particular recorrido orbital, cada noche la vemos en un sitio diferente. La luna nueva sale y se pone con el Sol. La luna llena sale al atardecer y se pone al amanecer. Una luna del primer cuarto se eleva alrededor del mediodía y está alta en el cielo alrededor del atardecer. La luna del tercer cuarto (o último) sale alrededor de la medianoche y está alta en el cielo alrededor del amanecer.

La luna fotografiada con el móvil desde el observatorio Polaris, en Gredos. Foto: Eva Veneros.

La luna fotografiada con el móvil desde el observatorio Polaris, en Gredos. Foto: Eva Veneros.

 

  • La Luna es blanca y luminosa

La Luna no es blanca, como se dice, sino de color grisáceo o amarillento. Es cierto que, en ocasiones se ve anaranjada, rojiza, e incluso azulada. Estos colores se aprecian especialmente en el momento en que surge por detrás del horizonte que es cuando afecta más la absorción atmosférica. La razón está en la física y la química. La luz que llega a la Luna depende de lo que hay en la atmósfera de la Tierra, de la cantidad de agua y partículas que hay, así como de la temperatura y humedad. Cuando en la atmósfera hay partículas que dispersan la luz azul, la Luna se ve roja. Y al revés, pero esto sucede en raras ocasiones, después de algún terremoto se han observado lunas azules.

También es una expresión común decir que estamos «a la luz de la Luna», sin embargo nuestro satélite natural no tiene luz propia y si brilla, con una magnitud de -12,9, se debe exclusivamente a que refleja en su superficie la luz del Sol.

 

Toro y Luna. Guadalajara. Foto: Eduardo González.

Toro y Luna. Guadalajara. Foto: Eduardo González.

  • Las Superlunas son lunas más grandes

La Luna se mueve alrededor de la Tierra, dibujando una órbita que no es circular sino ahuevada o elíptica. Por ello hay momentos en los que la Luna está un 10% más cerca, a 350.000 km (Perigeo) y otros en los que se está más lejos, a 400.000 km. (Apogeo). Cuando coincide la fase de luna llena en un punto orbital más cercano a la Tierra se llama Superluna porque desde nuestra perspectiva en la Tierra se ve un 14% más grande que cuando está a su distancia media aunque no lo sea.

Luna y catedral de Salamanca. Foto: Óscar M. Mesonero. Startrails.

Luna y catedral de Salamanca. Foto: Óscar M. Mesonero. Startrails.

  • Hay lunas de colores

Cada dos por tres nos encontramos con titulares como: luna rosa, roja, azul, la luna del ciervo, del lobo, de la cosecha, etc., que poco o nada tienen que ver con la propia Luna sino que se  relacionan con algún fenómeno que se produce en esa época del año o ese mes.

Se habla de luna azul a la segunda luna llena del mes, es decir cuando hay 2 lunas llenas en un mes, algo poco corriente que se produce cada dos años y medio aproximadamente.

Algo parecido sucede con la luna roja o de sangre, que se ve cuando se produce un eclipse lunar, es decir cuando la Tierra se sitúa entre la Luna y el Sol y la superficie oscura del eclipse se ve rojiza debido a la luz reflejada de la Tierra. En  otras ocasiones también se ve roja en el horizonte cuando en la atmósfera hay partículas que dispersan la luz azul, lo que depende de la temperatura y humedad que haya, como en la fotografía de abajo, tomada en verano de 2022 en Gredos en un momento en que lamentablemente había varios incendios en la provincia de Ávila.

Luna roja vista desde Navarredonda de Gredos, Ávila, en Julio de 2022. Foto: Yolanda Carro Luna.

Luna desde Navarredonda de Gredos, Ávila, en Julio de 2022. Foto: Yolanda Carro Luna.

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  • Partos y crímenes aumentan con luna llena

Hay una leyenda, de origen griego pero adaptada a todas las culturas, según la cual los hombres lobo se transforman en estos animales cuando hay luna llena. Quizás por este mito que afecta supuestamente a los licántropos, en el siglo XIX muchos pacientes mentales eran atados y privados de alimentos durante esta fase lunar. Barbaridades aparte, lo cierto es que la creencia de la posible influencia de la luna sobre el comportamiento y el cuerpo humano es todo un clásico que se conoce como “Efecto Transilvania”, que sostiene que en luna llena hay más crímenes, más accidentes y más partos.

Probablemente debido a esta fijación histórica la influencia de la luna llena en nuestro comportamiento y metabolismo ha sido objeto de muchos estudios y, según parece, nunca se han encontrado indicios de realidad que lo prueben. Aunque es cierto que la gravedad de la luna genera las mareas oceánicas el efecto es mínimo o inexistente sobre nuestros fluidos corporales u hormonales pues la gravedad depende de la distancia y de la masa de los cuerpos implicados, es decir, insignificante en este caso.

Muchos de los poderes atribuidos a la luna son falsos. Espejismo lunar. Foto: Óscar Martín Mesonero.

Muchos de los poderes atribuidos a la luna son falsos. Espejismo lunar. Foto: Óscar Martín Mesonero.

Las distracciones al volante para contemplar la luna llena explicarían el incremento del número de accidentes en esta fase. La coincidencia entre los ciclos lunares (cada 29,5 días) y menstruales (28 días aproximadamente) tiene una explicación matemática ya que siempre habrá un momento en que coincidan. Ningún estudio realizado hasta la fecha ha demostrado una influencia predecible del ciclo lunar en los partos o sus complicaciones.  Argumentar estos datos, como dice el refrán es “dar en hierro frío” pues por mucho que la ciencia demuestre lo contrario siempre habrá quienes, incluidos muchos médicos y enfermeras, lo defiendan a pesar de las evidencias científicas contrarias. Asique no insisto ni doy más datos.

 

Fotografía: Luis Alfonso Apausa.

 

  • Semillas y pelo crecen más en algunas fases lunares

Los refranes a menudo encierran gran sabiduría y hay uno que dice “Agricultor lunero no llena granero”. Sin embargo, hay quien cree que las plantas crecen mejor si se siembran cuando la luna es llena o está en cuarto creciente. Según diversos estudios, aunque la luz afecta al crecimiento de las plantas la de la luna no es determinante para ello.

Una creencia similar ocurre con el crecimiento del pelo y cada vez hay más peluquerías que abren algunas noches pues muchos clientes planifican su corte teniendo en cuenta los ciclos lunares pues creen que si se lo cortan en cuarto creciente les crecerá más. Una vez más se trata solo de una leyenda pues el crecimiento del cabello está relacionado con la alimentación y la genética y no hay ninguna evidencia científica que avale la influencia lunar.

Luna sobre las murallas de Ávila. Foto: Carmen Rodríguez.

Luna sobre las murallas de Ávila. Foto: Carmen Rodríguez.

 

  • Los lobos aúllan a la luna

Se dice que los lobos aúllan a la luna llena y aunque quede muy poético lo cierto es que no hay evidencias que lo prueben. Sin embargo, algunos peces, reptiles y aves sincronizan sus migraciones con las mareas y llegan o se marchan coincidiendo con la luna llena.

En ocasiones el nombre de la luna hace referencia a algo que sucede en el reino animal, como la Luna del Ciervo (porque cuando hay luna llena en Julio es cuando crecen las astas de estos animales), la Luna del Gusano (porque salen los gusanos de la tierra al acabar el invierno) o la Luna del Esturión, en agosto, momento en que los esturiones desovaban. A la Luna llena de noviembre la llaman Luna del Castor porque era el momento de su caza; y en enero los lobos, por alguna razón, solían aullar más de lo habitual, y por eso, a la primera luna llena del año, se la llama la luna del lobo.

Luna desde el observatorio Polaris. Foto: Jon Teus, de Observar el cielo.

Luna desde el observatorio Polaris. Foto: Jon Teus, de Observar el cielo.

  • Falsos paisajes lunares

Hay lugares en la Tierra que se comparan con la superficie de la Luna como el Pasaje Lunar de Tenerife, o la Ciudad Encantada (Cuenca), entre otros. En ellos hay rocas peculiares y un paisaje producido por la erosión del viento o el agua. Sin embargo, en nuestro satélite no se dan ninguno de esos elementos por lo que el paisaje lunar poco o nada tiene que ver con ellos sino que se asemeja más a paisajes volcánicos. La superficie lunar es un lugar gris, seco y sin vida, cubierto de innumerables cráteres de impacto, en donde no hay viento ni sonido alguno.

A pesar de que una leyenda, que se remonta a 1564, asegura que la Luna está hecha de queso, nada hay de cierto en ello obviamente. La luna tiene un núcleo de hierro y una corteza de calcio, oxígeno, silicio y magnesio. El material que cubre su superficie se llama Regolito y el suelo lunar cuenta con formaciones de basalto procedentes de antiguas erupciones.

Como la masa de la Luna es 80 veces inferior a la de la Tierra, la pequeña gravedad existente en su superficie hace que los objetos situados en ella pesen 6 veces menos que en la Tierra, es decir que posee una sexta parte de la gravedad de la Tierra.

Esta gravedad tan tenue no es capaz de mantener una atmósfera apreciable por lo que no existe erosión en su superficie, a excepción de la producida por los meteoritos. Además, el agua se evapora en el espacio y la deja totalmente seca, salvo por las zonas de hielo que salpican los polos.

El que no haya erosión por la falta de atmosfera ni actividad geológica hacen que la superficie no evolucione, está igual que hace miles de millones de años, es un astro prácticamente muerto.

 

Paisaje con Luna. Foto: Fernando Apausa.

Paisaje con Luna. Foto: Fernando Apausa.

  • Hay mares en la Luna

A simple vista se aprecia que la superficie de la Luna no es homogénea, que hay partes más oscuras. Los primeros astrónomos lo llamaban mare o maria (mar/mares en griego) porque creían que era una réplica de los océanos terrestres. En realidad, son lava seca de una época en la que la Luna ardía por el calor de los impactos de meteoritos, meteoritos que produjeron cráteres que se llenaron de lava que se oscureció al secarse.

Así pues, no es cierto que haya mares en la luna a pesar de que así se denominan. Los “mares” más importantes son el Mar de la Serenidad (Mare Serenitatis, donde aterrizó el Apollo 11), El Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquilitatis), pero también está el mar de la crisis (Mare Crisium), el mare Nectaris, Mare Nubium, Mare Fecunditatis, Oceanus Procellarum, etc.

 

Cráter lunar. Foto: Juan Francisco Gil Gutiérrez.

Cráter lunar. Foto: Juan Francisco Gil Gutiérrez.

  • Nunca vemos la cara oculta de la Luna ni sabemos cómo es

Nuestro satélite tarda el mismo tiempo en dar una vuelta alrededor de su eje que en completar la vuelta alrededor de la Tierra, concretamente 27,32 días, 7 horas y 43 minutos. Ambos movimientos se realizan en el mismo sentido, es decir rotación síncrona o en acoplamiento de marea. Este es el motivo por el que siempre vemos la misma cara. Sin embargo, esto no es del todo cierto. La Luna se mece, oscila sobre su eje lentamente de un lado a otro, mediante unos movimientos llamados “libraciones” que permiten ver una franja, un 7 ó 8% de la cara oculta.

Se llama cara oculta, o el lado oscuro de la luna porque, aunque actualmente sea bien conocida por satélites, durante mucho tiempo fue todo un misterio. Hoy sabemos que la cara oculta es diferente, pero también hay una explicación científica. Tiene distinta composición química, se cree, que al no darla la luz del Sol y el calor de la Tierra tan directamente, se enfrió antes.  Está cubierta con muchos cráteres o zonas claras y tiene un relieve más accidentado, debido a que había nada que frenara el impacto de meteoros y meteoritos.  Además, su corteza es más gruesa debido al rápido enfriamiento ya que estaba menos expuesta al calor de la Tierra.  Apenas tiene zonas oscuras o mares: ya que al ser más gruesa la corteza en esa cara, cuando asteroides y meteoritos impactaban en ella se liberaba menos lava por lo que apenas hay maria (zonas oscuras). Como veréis, a pesar de estar algo oculta no es en absoluto desconocida.

Si te has quedado con ganas de  más  pincha en el artículo 10  curiosidades de la luna. 

Eva Veneros Hernández de la Torre.

 

 

 La fotografía de portada es de la Luna llena sobre La Galana, en Gredos, de Eduardo González.

 

Barajas. Navarredonda de Gredos,

  Casa del Altozano. Base de Polaris

Casa rural en Gredos

 

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